Condilomatosis perianal

Los condilomas anales representan una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes para el coloproctólogo. Se presentan como verrugas únicas o múltiples, de diferentes tamaños, que asientan preferentemente en el borde externo del orificio anal y en el conducto anal. También pueden observarse en la región urogenital.

Hay más de 40 subtipos de condilomas, pero los subtipos 6 11 16 y 18 son los responsables de la mayoría de las lesiones anales.

Los candilomas son causados por el virus del papiloma humano (HPV) siendo las relaciones sexuales anales el mecanismo más común de transmisión.

Se manifiestan como verrugas blanquecinas o rosadas, generalmente múltiples, planas o pedunculadas. El enfermo puede referir además prurito anal, humedad, sangrado o dolor.

Los estudios epidemiológicos han demostrado una asociación entre el virus del papiloma y el desarrollo de carcinoma epidermoide intraepitelial e invasivo, anal o genital.

Diagnóstico:

Se realiza fácilmente con el exámen clínico, visualizando las lesiones típicas. Cuando existen dudas, la biopsia local se impone.

El exámen anoscópico y la rectosigmoideoscopía permiten evaluar la extensión de la enfermedad y descartar lesiones secundarias. Es importante el exámen a su pareja o a sus contactos anteriores.

El objetivo del tratamiento consiste en eliminar las lesiones sin dañar la piel normal adyacente. Tienen elevada incidencia de recidivas, debido a la imposibilidad de destruir lesiones microscópicas y al inicio de relaciones sexuales antes de completar el tratamiento. Los pacientes deben ser informados sobre el riesgo de recidiva.

Existen diferentes métodos de tratamiento:

  •  Destrucción química: son tratamiento ambulatorios, se realizan aplicaciones tópicas semanales hasta controlar su erradicación.
  • Destrucción física: resección quirúrgica para lesiones grandes y electrocoagulación para verrugas más pequeñas. Es el tratamiento de elección en condilomas anales extendidos o amplios.
  • Inmunoterapia.

Los condilomas son lesiones con alto porcentaje de recidivas, relacionadas con el carcinoma anal. Debe realizarse un seguimiento no menos de 3 meses, para asegurar la desaparición de las lesiones y es de vital importancia evitar contactos sexuales durante el tratamiento.

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